¿De qué nos van a perdonar? “Ese mundo que yo he sacado de la nada” dise también Cristóbal Colón en voz de Paul Claudel, ¿de la nada? ¿Eran acaso nada los milenios de cultura, el orden en la prosperidad arrancados poco a poco a la naturaleza, las esculturas exquisitas de Copán y de Palenque, los frescos de Monte Albán, de Tizatlàn y Bonampak, los jeroglífos sabios de los mayas, la sabiduría de un Nezahualcòyotl en la grandeza de un Ahuìzotl? Y toda la obra realizada por el hombre americano, desde la época en que erraba a través del continente desierto, semidesnudo, disputado su alimento a las bestias, hasta el momento en que su vida pudo ensancharse en medio de las creaciones de su espíritu y de sus manos, toda vez ahora del hombre americano es inseparable de los dioses en que creía.

 

 

-Pero, ¿están muertos esos dioses, se hallan acaso vencidos?

Es posible. Sin embargo, visitad las cumbres de algunas montañas de México encontraréis ofrendas recientes… Tlàloc era ya viejo durante el imperio de imperio Tiberio César, cuando Poncio Pilatos gobernaba Judea.Olvidèmoslo. Es cierto que muchos dioses han muerto ya en la tierra y en realidad es muy poco tiempo: todos los de Egipto, de Fenecia, de Grecia y los del imperio romano. Es un destino,¡ay!, que puede acontecer a muchos otros. Cada vez que un dios muera guardemos silencio: un poco del hombre ha sido herido o va hacerlo, porque ha caìdo una pieza de su armadura.

 

Puede soñarse un universo en el que cada pueblo y el cada ciudad hubieran permanecido protegidos por sus dioses; en donde sus pirámides, sus pagodas, sus campanarios hubieran montado guardia juntos en torno al hombre; en donde sus sus manos blancas, morenas o negras hubieran formado una cadena en torno a nosotros, hijos suyos. Si es cierto que el incienso no humea ya por Quetzalcòatl, reconozcamos en ello la fuerza del destino que ha hecho mortales a las civilizaciones y también a sus dioses. Pero en ello no hay nada de què alegrarse. Sobre todo, no hay motivos para sarcasmos o calumnias Pòstumas. Se trata de grandes muertos ¡cuán dura e incierta es la marcha del humanidad en los pocos milenios de que tenemos conocimiento!

 

Todo cuanto podemos comprobar es que, en el curso del tiempo, de tarde en tarde, y separadas por vastos espacios y largos periodos, surgen en nuestra tierra civilizaciones que duran algunas centenas o algunos millares de años. ¡En los 300,000 años, aproximadamente, en que existen hombres, la era de las civilizaciones conocidas ocupa apenas siete u 8000 años, y con cuántas interrupciones, lagunas y retrocesos! Cada una de ellas ha seguido a sus dioses. Creo que el deber de cada hombre es respetar todos los esfuerzos que otros hombres han realizado para ponerse de acuerdo con el mundo y darle unas formas vida.

 

¿Cómo imaginar, esto es, revivir en nosotros mismos, lo que Henchìa el alma de un mexicano prosternando frente a la “Serpiente Emplumada”, u ofreciendo su pecho al cuchillo del sacrificador en la pirámide Huitzilopochtli?

 

 

Pero lo que no puede negarse es que, durante siglos, los sonidos y las imágenes que designaban y representaban esos dioses han servido de apoyos, de puntos de cristalización, a inmensas esperanzas, furores místicos, voluntades de renovación y de profundos apaciguamientos ¡cuántos hombres semejantes a nosotros han luchado contra la nada con sus imágenes en el corazón, y cuantos han muerto con esos nombres sagrados en los labios! Esos dioses han sido consolación para los dolientes, bandera para los guerreros, y diadema para los emperadores.

 

Respetèmoslos. Su paso por la tierra no ha sido en vano.

Hello world!

agosto 29, 2008

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.